miércoles, 23 de abril de 2014

#PascuaSpínola 2014: 100% aPASIONados

¿Cómo resumir en pocas palabras la experiencia vivida en estos días de Pascua? Difícil, pero lo intentaré.


100% APASIONADOS, este es el lema que nos convocaba, y así comenzábamos 25 personas  el miércoles en Corteconcepción nuestro vivir la Pascua, aunque poco a poco fue creciendo el número, llegando el viernes a ser 53. ¡¡Un regalo compartir estos días en un ambiente de familia, comodidad y  profundidad!!

El miércoles empezamos presentándonos,
viendo cómo veníamos y acercándonos al Señor, como la mujer del perfume, poniendo en sus manos nuestra esencia y dejando que sea Él el que llene nuestro frasco.
El jueves, nuestro lema se completaba: 100% APASIONADOS desde la entrega. Y así nos acercábamos a la entrega del Señor por medio del pan; un pan que hay que TOMAR, PARTIR y REPARTIR. A eso estamos llamados, a ser pan para otros, alimentarnos con el pan de otros, desde lo que somos, con corteza y miga, con vulnerabilidad y potencialidad. Desde ahí fuimos a visitar a distintas familias del pueblo: ancianos, enfermos…, una bonita experiencia en la que nos sentíamos acogidos por estas personas que nos transmitían la sencillez de Dios. Todo esto nos ayudaba a vivir los Oficios por la tarde, la Hora Santa con mucha más conciencia de estar acompañando al Señor, a un Señor que se nos da por entero.


El viernes nos acercábamos a la cruz. La construíamos poco a poco, con dos maderos en los que dejamos nuestra fragilidad, nuestros miedos, nuestra debilidad…, costaba oír el martilleo de los clavos en la madera. En esa mañana llegó el segundo grupo y tras un compartir: unos la experiencia de los días previos, otros lo que esperaban vivir en esos días, nos dispusimos a construir nuestra propia cruz con barro. Una cruz que nos acompañaría también en la adoración de la noche, cuando, muerto ya el Señor, nos acercamos uno a uno a su cruz a adorarla, dejando en ella nuestras propias cruces. Un momento sencillo pero intenso de oración, de orar con otros y a través de los otros.

El sábado, día de vacío y desierto, de esperanza, nos pusimos en camino al pantano. Poco a poco se nos invitó a ser como semillas, que mueren para dar vida, aunque haya que esperar, que ir poco a poco para ver crecer el fruto; y como símbolo, a cada uno se nos entregó una pequeña maceta, un poco de tierra y una semilla. Por la tarde, nos fuimos a Tierra Esperanza, donde íbamos a celebrar la Vigilia. Allí preparamos una danza de agradecimiento para realizarla alrededor del fuego por la noche, ensayamos cantos y pudimos compartir con ellos la cena y sentirnos Iglesia que se une para celebrar la RESURRECCIÓN. Una Vigilia que fue verdadera celebración, en la que se descubría la VIDA que el Señor nos regala y que quiere colorear nuestra vida. ¡¡Gracias a aquella comunidad por hacer el esfuerzo de acogernos un año más!!

   El domingo, pese al cansancio, continuamos celebrando esa vida que se nos contagia, y se nos invitó, tras un rato de oración, a recoger la experiencia vivida y reflejarla en nuestra cruz o nuestra maceta. Un GRACIAS brotaba de todos y un deseo de volver a Galilea a transmitir que el Señor está VIVO y nos empuja a vivir 100% APASIONADOS!!!
                                                                                                                                        Merce





 









                                                                                                  

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