sábado, 17 de agosto de 2013

Misión Rural en Alájar (Huelva)


"Llamados a ser profetas”
Dios llama, el profeta pregunta, se interpela, se sorprende y se deja hacer fiado de quien lo convoca… ¿Alájar? ¿a quién conocemos? ¿qué vamos a hacer allí? ¿qué posibilidades tiene el pueblo? pero…¿hay niños? ¿podremos?...
Nacida de la entraña misma de Dios y vivida con el deseo de ser instrumento para llevar a otros el amor del Señor, así ha sido esta misión que hemos disfrutado en Alájar los días del 20 al 31 de Julio.
 
Un grupo de 22 alumnos/as de 1º de Bto han sido los enviados a esta nueva misión. Lo nuevo tiene siempre una gran dosis de vértigo a la vez que de ilusión. Confiados
desde el principio de que “esto era de Dios”, nos lanzamos a esta aventura.
 
 
El lema que nos acompañó fue “llamados a ser profetas”. Los primeros días nos ayudaron a acercarnos a la incómoda manía de los profetas de denunciar, y también, al futuro y la esperanza a la que nos abren sus anuncios. Ante la ausencia de Dios, el amor de un Dios entrañable que nos busca y nos quiere, ante el vivir apoyados en el poder, el placer y el poseer la posibilidad de darnos, compartir y servir, y frente a la injusticia, una vida desde las bienaventuranzas. Después de recorrer este primer trayecto de nuestra misión nos metimos de lleno en actualizarlo. Trabajamos algunos testimonios sobre los profetas de hoy, incluso también pudimos rastrear la presencia de profetas en nuestra vida y recibir por último, el envío a ser nosotros, en y desde nuestra realidad, profetas.
Todo esto que íbamos trabajando nos ayudaba a comprender el “cómo”, el “para qué”, el “desde dónde” de nuestra entrega en el pueblo. Por la mañana, después de orar y trabajar el tema, nos poníamos a funcionar por distintas comisiones. La comisión educativa ayudaba a los niños del pueblo con las tareas del verano, la comisión doméstica colaboraba en la cocina y preparaban el comedor para todos, la comisión de velada organizaba y realizaba con entusiasmo y creatividad la noche lúdica con los niños en la plaza y por último, la comisión de liturgia se encargaba de ayudarnos a rezar en las celebraciones de cada día.
 

Por la tarde, nos reuníamos con los niños en la iglesia para cantar ,bailar, hacer talleres, catequesis… y, más tarde, teníamos la posibilidad de encontrarnos con el Señor en la vida de algunos enfermos y personas mayores que nos devolvían más de lo que podíamos dar. Ya, al final de cada tarde, nos congregábamos en torno al Señor para orar y compartir la fe desde una invitación distinta cada día, (el amor del Señor, su presencia en nuestra vida como padre, Hijo y Espíritu, revisar nuestra vida, aprender de María como mujer de fe y profeta, escuchar el testimonio de fe de otros…)

Una vez caldeado el espíritu… una cena rápida y… ¡que no falten bolsas de basura, pinturas de cara, buen humor, ganas de hacer disfrutar y de darse a los niños!

Después del cansancio del día ¿a quién ir si no es a ti, Señor? Lo último de cada jornada: descansar en Él y agradecer la obra que iba haciendo con cada uno de nosotros.
 
Gracias Señor de nuestra vida por hacerte el encontradizo en esta misión, por mostrarnos que, si sabemos de quién nos fiamos, todo marcha, y gracias por creer en cada uno de nosotros para transmitir tu amor.
 
 
¿Alájar? Sí, lo conozco, es un lugar de encuentro con Dios.
 
Rocío Pineda Sánchez, adc
 
 
 
 

1 comentario:

  1. ¡Qué experiencia tan bonita hemos vivido en Alájar! Es la primera vez que hemos ido a este pueblo y está claro que el Señor nos envió allí. Ha sido precioso lo vivido a nivel de fe, de comunidad, de misión. Gracias!!!

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