sábado, 19 de enero de 2013

Festividad de Marcelo Spínola

         Hoy es un día de fiesta para la Iglesia y un día grande para la Familia Spínola. Celebramos el día de nuestro Fundador, Marcelo Spínola. Su figura, humilde y santo, contagia a todo el que se acerca a él de lo que fue la pasión de su vida: Jesucristo, su Corazón, y el corazón de cada persona, especialmente las más débiles.

     Compartimos dos textos que reflejan parte parte del bien que hizo Marcelo Spínola, el primero del acta fundacional de la Congregación de Esclavas del Divino Corazón,
el segundo, sus impresiones tras pedir por las calles de Sevilla en agosto de 1905. Que su vida y su espiritualidad sea para nosotros modelo y estímulo para aspirar a la santidad.


                 El día 26 de Julio de 1885, fiesta de la gloriosa Santa Ana, Madre de Nuestra Señora, puede decirse que nació la congregación de las Esclavas del Divino Corazón de Jesús.
                Después de celebrarse en la iglesia de Santa María, o sea, en el Sagrario de la Catedral solemne función matutina, en la que predicó el Ilmo. Sr. Don Marcelo Spínola y Maestre, Obispo de la Diócesis, exponiendo al numeroso concurso que llenaba el templo, la idea que hacía surgir de la nada al nuevo instituto, y los medios con que para realizarlo contaba, diose en el palacio Episcopal una comida a las diecinueve niñas pobres que debían ser las primeras alumnas de las Esclavas; por la tarde, obtenida la bendición del prelado, congregáronse estas a fin de comenzar su vida religiosa y de sacrificio en una modesta casa contigua a la capilla de San Benito, cedida por el obispo a la Congregación, y dedicada por ella al Sagrado Corazón de Jesús.
                No eran entonces sino cuatro las congregadas, a saber: la Sra. Doña Celia Méndez y Delgado, marquesa viuda de la Puebla de Obando, y las Srtas. Doña Emilia Riquelme, Doña Gertrudis de la Rosa y Doña Carmen Giraldo. Vivían pobremente […] y ocupándose en la educación de la niñez y en consolar y socorrer a los pobres.
(Escrito conservado a modo de “acta fundacional” de la Congregación)
           
Sr. D. José A. Moreno Vega
Mi querido amigo: recibí su cartita de V. y le agradecí mucho su bondad y el cariñoso afecto, que le inspira tantas alabanzas a lo poquísimo que en obsequio de los pobres braceros hambrientos he hecho. Dios ha bendecido mi humilde esfuerzo; se han reunido crecidas sumas. Y merced a ellas han podido comer algunos, que acaso hubiesen muerto de hambre.
En nuestras expediciones de caridad por las calles de Sevilla hemos visto cosas hermosísimas, capaces de conmover al más insensible. Iba una mujer de un barrio a comprar carbón para guisar la comida; se le pidió una limosna, y dio las monedas que llevaba para el carbón, diciendo: “Ahí va, hoy no guisaremos”; y sin duda comió fiambre aquel día.
Por aquí no ocurre más; clamores, gemidos, suspiros… alternados con alguna función de toros o de teatro non sancta.
Y el prelado, acosado por todos lados con peticiones de curatos por los clérigos, con insensatas pretensiones de entrar en el Seminario por otros, con solicitudes de limosnas en Sevilla, y con gemidos de los pueblos hambrientos. Se necesita un corazón de bronce para resistir a tantos embates. No puedo más. Soy de V. humilde servidor, amigo afectísimo y capellán.
Q. B. S. M.
+ El Arzobispo de Sevilla.
30 Septiembre 1905.

2 comentarios:

  1. Aprovecho esta entrada para felicitaros a todos el día de Marcelo Spínola, aunque "unas horas después"... pero ya se sabe que nunca es tarde, si la dicha es buena. Un saludo, Ángela.

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  2. Como bien dices, nunca es tarde. Siempre es oportuna y bien recibidad una felicitación ante tando bien recibido: la vida de Marcelo Spínola. Tenemos mucha suerte, así que le damos gracias a Dios.

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