sábado, 31 de diciembre de 2011

Unos días en FAMILIA


¡¡Todas lo agradecimos un montón!! En principio la propuesta nos sorprendió bastante, ¿retiro de fin de año en corteconcepción? ¡qué frío! ¿todas juntas? ¿y eso…? se preguntaban algunas… entre los pro- y los contra- por contagio se fue abriendo paso el ENTUSIASMO y allí nos encontramos los días 30 y 31 de Diciembre.
La idea era hacer el retiro de fin de año juntas, estar, compartir y al día siguiente comentar qué tal nos va el proyecto “El manantial”. Pero como siempre Dios estuvo sorprendente y sobrepasó “la idea”, todo fue “más que mejor”…

La llegada, fue escalonada algunas hermanas consiguieron aterrizar en Corte la noche del 29 y para otras (hermanas de Málaga) la cosa se presentó más “accidentada”; vivieron una aventura con el coche y la noche le sorprendió en Sevilla, donde las comunidades de Jesús y Antolínez improvisaron una acogida estupenda.
La sierra de Aracena nos recibió con un sol espléndido, el campo estaba radiante, nuestra casa “calentita”, la chimenea encendida… todo preparado para un encuentro cálido y hondo con el Señor ¿qué más se puede pedir? ¿hay mejor manera de terminar el año?... La jornada transcurrió serena, todas valoramos el ambiente de silencio y de disfrute que se reflejaba en nuestras caras, y que nos ayudó a entrar, a estar, a sentirnos desde el principio ¡en familia! de verdad.
Al final de la mañana celebramos la eucaristía en nuestra casa, D. Ángel el sacerdote que nos acompañó, supo sacarnos una sonrisa y despertar en todas el agradecimiento por nuestra familia congregacional. En la fiesta de la Sagrada Familia nos invitó a estrechar lazos, a vivirnos como familia fuerte en el Señor y desde ahí ser fecundas y generar mucha vida a nuestro alrededor.
Tras un almuerzo ¡buenísimo! preparado con mucho cariño por Rosario, la tarde aconteció también serena y profunda; en el mismo tono familiar que la mañana. Para terminar el día nos convocamos todas en la capilla, se trataba de darle gracias al Señor por lo vivido. De una forma sencilla y espontánea fueron sonando las voces, me atrevo a decir que fue uno de los momentos más bonitos y densos de todo el encuentro. Fueron palabras de verdad, sonaron a mucho Dios, y me consta que para muchas fue un esfuerzo hecho con gusto como respuesta a tanto bien recibido… de corazón GRACIAS, creo que compartir nuestra lista de bendiciones al terminar el año, atrevernos a tomarnos la temperatura y plantearnos qué llamadas escuchamos… ¡JUNTAS! nos hizo mucho bien a todas.
Después de un día tan lleno, la noche se nos presentó muy dulce y hogareña, entorno al fuego brindamos con “vinito” ¡muy rico! gentileza de nuestras hermanas de Montilla, acompañado de la generosidad de Alegría que puso sobre la mesa unas chuches y cositas de navidad…
A la mañana siguiente madrugamos para celebrar la última eucaristía del año, esta vez en Aracena con las Carmelitas. De vuelta en casa, tras un desayuno agradable y pausado, oramos juntas para después compartir nuestra experiencia con “el manantial en la vida diaria”; qué proceso hemos vivido, dónde nos encontramos, descubrimientos, dificultades… este intercambio bonito lo hicimos por grupos según generaciones, los ecos que resonaron luego dejaban entrever que este rato había sido muy rico y positivo, muchas se quedaron con ganas de más… ¡y eso es muy bueno!
Y con la mochila cargada de nombres, experiencias compartidas, llamadas renovadas, y respuestas por estrenar nos fuimos de vuelta a casa, muy contentas todas de ser ESCLAVAS del Señor y con ganas de seguir buceando en “el manantial”, seguras de que lo que encontraremos nos hará mucho bien.
No quiero terminar estas letras sin darle las GRACIAS a las personas que tuvieron la ocurrencia de convocar este encuentro, y a todas las hermanas que se quedaron en sus comunidades porque la realidad así lo quiso. A veces toca responder a las necesidades del momento, pero con su oración estuvieron presentes y gracias a ellas fue posible que otras estuviéramos en Corte. Y por supuesto GRACIAS a las personas que han hecho realidad el proyecto “El Manantial en la vida diaria”, bendita mediación para seguir creciendo, y ¡bendita excusa para encontrarnos!
Ángela Lopera Casal. adc




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