miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ejercicios Espirituales de jóvenes

Como todos los años, en el puente de todos los santos, un grupo de jóvenes de la Provincia nos hemos reunido en Pedregalejo para tener nuestros Ejercicios Espirituales. Sabemos que se os ha informado, que os habéis acordado y que nos habéis tenido presentes en vuestras oraciones. Para nosotros ha sido una suerte contar con esos días para pararnos y escuchar al Señor, gustarle…, y como Familia Spínola, también nos sale escribiros y contaros lo más brevemente que sabemos/podemos qué es lo que ha significado para nosotros esta experiencia, a la vez que os agradecemos vuestras oraciones, pues realmente el Espíritu ha soplado. ¡Gracias!


Los ejercicios han sido un paso de Dios, amoroso y detallista, por mi vida.
He revivido junto al Señor mi historia de Gracia, para reconocerle en la historia de mi vida, iluminando los ojos del corazón, a través de la contemplación. Me siento querido por el Señor. Yo soy cosa preciosa a los ojos de Dios. Jesús Contigo y como Tú. Tú conmigo y como yo.
Quiero afinar evangélicamente: Enséñame a ser feliz sabiendo encajar y sonreír. Fernando

Para mí no es nada fácil poner palabras a los ejercicios...es mucho lo sentido en escasos cuatro días, pero sobre todo me quedo con el disfrute de esa "presencia silenciosa" del Señor, de descubrirlo acompañándome en cada giro del camino, en los gozos y en las tristezas, descubrir que está ahí siempre, hasta cuando yo no lo siento...porque como decía Juan Manuel "El Señor está y no puede no estar".  Para mí los ejercicios han sido una oportunidad, un verdadero lujo, en medio del ritmo de vida que a veces llevo, poder pararme tres días a revivir mi historia de salvación con el Señor, es un "regalazo", además de que descubres que es totalmente necesario y que te renueva. Me ayuda a darme cuenta de lo importante que es buscar esos ratos de silencio de oración...en el día a día, me "reorientan" hacia lo que es esencial y no en mi vida. Gracias a todas las comunidades, que nos habéis tenido presente en vuestras oraciones ¡¡os aseguro que el Espíritu sopló!! Aurora Lopera

Antes de nada, agradecer de corazón a todos aquellos que han estado acordándose de quienes estábamos recibiendo las abundantes Gracias de la oración. Como cada año, Dios vuelve a hablar desde el silencio, y a lanzarnos un mensaje siempre nuevo. ¡Cuánto cambia todo cuando tomo conciencia de que Dios está conmigo! El Padre García Lomas nos invitó a gustar el Amor de Dios. ¿Cómo tan pocas palabras pueden encerrar algo tan inmenso? Es, sin duda, la gran conclusión de mis Ejercicios: "Él, conmigo y como yo" por el Misterio de la Encarnación; Cristo, conmigo y como yo en la tarea cotidiana de discernir qué espera Dios de mí; Cristo, conmigo y como yo, en su sufrimiento, en su duda y en su Esperanza. Cristo, un Hombre tentado que se puso en manos del Padre, incluso cuando no comprendía lo que Él le exigía. ¡Muchísimas gracias a todas! ¡Que Dios os bendiga!  Rafa Ruiz

            Este año, los ejercicios han sido para mí como un bálsamo. El hecho de tener cuatro días para mí, con el Señor, han sido un regalo. Me he sentido privilegiada por tener una familia que nos permite a Fer y a mí darnos estos días que tanto necesitamos, cuidando con tanto cariño a las tres enanas.
            Por eso, el poder pararme, cada segundo, cada minuto, cada hora... han sido deseo profundo de aprovechar al máximo el encuentro con el Señor. Y se ve que Él, que está siempre tan cerquita mía, también me estaba esperando con mucho deseo... porque se me ha regalado en cada momento, en cada mirada, en cada oración...    Me he sentido serena... lo que me ha permitido poner mi vida delante del Señor y ver cómo caminamos poco a poco.
            Del monte traigo a mi vida muchas cosas, las que más me han resonado... el dejar que mi Dios, el Dios de Jesús, ilumine los ojos de mi corazón. Me queda por delante un duro trabajo para entrenar esos ojos del corazón con los que a menudo me cuesta mirar... miro con los ojos de la cara... con la sensibilidad superficial, que me hace dar tumbos en mi estado de ánimo... pero los ejercicios me hicieron conscientes de que si mi Dios, me ha tocado y me toca el corazón... tengo que pasar de esta sensibilidad superficial... y llegar al sentir profundo en el que no importa como yo esté por fuera... No se si he sabido expresarlo para que se entienda. Este mismo deseo, me lleva al segundo propósito que está muy relacionado. Y es, que en el día a día, haga lo que haga, ponga ese corazón, ese AMOR con mayúsculas. Y es que, aprovechando que tengo la limitación de no poder hacer más de una cosa a la vez, pueda ver esa limitación como una oportunidad para poner todos los sentidos en la única cosa que puedo hacer en cada momento. Así quiero no dispersarme intentando abarcar mucho, apretando poco.
También traigo una preocupación por integrar mis desamores, sintiéndolos como una oportunidad de descubrir en ellos a Dios, y de sentir su mirada de amor en el perdón... necesito sentir que soy agradecida con él, no que lo espero porque se que él siempre me perdona...
Por último, me llegó mucho la actitud de Mª Magdalena ante la muerte de Jesús... me hizo ser consciente, de que cuando yo tengo el corazón oscurecido y no soy capaz de ver al Señor, no tengo esa actitud de deseo profundo por volver a encontrarlo... También le pedía al Señor, que cuando me aparte yo del camino, no lo busque fuera de mí... sino dentro de mí y con ese deseo profundo de reencuentro.
            Pos eso es lo que han supuestos estos días de retiro para mí. Ha sido una experiencia de encuentro serena y preciosa. Me ha ayudado mucho Juan Manuel con sus "traducciones" de las partes de los ejercicios y de algunas palabras que se me hacían más lejanas. Besos, Clara.

En los días de ejercicios y de encuentro con El Señor.....tuve la sensación de sentir en mi corazón su Palabra que me decía.....  "Quique, fíjate si te quiero y eres mío......que hasta tu nombre lo llevo grabado en las palmas de mis manos....y ahora estoy aquí, muy cerquita tuya, llamándote a tu puerta, si me abres entro".
Tras ese sentimiento, procedí a realizar un decálogo de buenas intenciones y propósitos de enmienda...... Pero con ayuda de mi acompañante.....en seguida comprendí que sin abrirle ni escucharle ya había hablado YO por los dos....y entonces comprendí que lo que él quería de mi...era que yo me dejase en sus manos, que él haría en mi.....y es que imagino que lo que quiera....ya lo iremos descubriendo entre los dos.
Y desde entonces, con la consolación de haberme sentido querido y con la seguridad de sentirme entre sus manos....,cada día en mi ratito de oración, le dejo a él......y sólo, sólo entonces le digo yo al final......"Contigo y como tú".   Quique.

Me han pedido que comparta resumidamente los ejercicios y así lo hago a modo también de agradecimiento por vuestras oraciones.
Estos han sido mis primeros ejercicios y he podido sentir como el Señor me llamaba a estar en Él y Él en mí. En el silencio me ha acompañado, ha derramado su amor sobre mí de una manera especial y esto es algo maravilloso. En el silencio me ha alentado a seguir buscándole desde el amor y en el amor. El silencio ha sido un grito de amor. Gracias de nuevo por vuestras oraciones yo también rezo por vosotras. Lola Onieva

Los ejercicios han sido todo un regalo, un paso suave, cariñoso y con mucha dulzura del Señor por mi vida.
Días de silencio, de poner en manos del Señor, de compañía confirmadora, de sentir ese AMOR HASTA EL EXTREMO, de contemplación, de ENCUENTRO.
Invitación a la felicidad desde la humildad, a ser feliz buscándole en mi día a día, en todo lo que haga, con la gente que me rodea, a dejarme hacer por Él
Camina conmigo, me acompaña y alienta, me conduce y reconduce. Claudia.

Orar en familia siempre es algo que cala muy dentro de mi corazón, aunque a veces no comparta en voz alta con vosotras y me lo quede todo dentro... Siento la unidad de todo el grupo en lo que le pedimos al Señor, y descubro su presencia cuando estamos reunidas hablando de Él. No me parece una experiencia exclusivamente individual, porque en el momento de la Eucaristía, por ejemplo, o en momentos de puesta en común, o incluso observando a algunas compañeras, pude vislumbrar en sus caras cómo se posa el Espíritu, cómo se hace presente el Señor, y esto despierta en mi un sentimiento tan fuerte de agradecimiento y de comunidad.... También porque yo he tenido la inmensa suerte de vivirlo en primera persona, Señor, Tú siempre estás y nunca puedes no estar... tan dulce, tan suave, tan leve... como las alas de esa mariposa blanca que aparece de repente y se difumina en el azul del paisaje marítimo de Pedregalejo.... Lo que hace falta es que yo mire con los ojos del corazón, que me deshaga de ese impermeable que no deja que tu refrescante lluvia cale, te lo pido Señor, y te doy las gracias porque Tú me acompañas, Tú estás a veces delante de mí, en la capilla o en otros lugares, al sol, con el mar de fondo... otras veces Tú estás detrás, pero siempre estás. Gracias, Señor; ha sido magnífico encontrarte.  Pilar Ramírez

Estos días han sido para mí un regalo. Han sido días de abrir los ojos y reconocer los regalos que el Dios de la Vida me ha ido poniendo en el camino, sobre todo reconocer su  Gran Misterio. Y vivirlo así. Darme cuenta que en la "sin razón" del sufrimiento su Misterio se abre paso cada día.  Días de descubrir, en el fondo de mi corazón, el amor paradójico que encierran las Bienaventuranzas. “Felices los que sufren (sabiendo encajar y sonreír), porque ellos heredaran la tierra” Y sí, sigo siendo espectadora privilegiada del Evangelio encarnado en personas concretas que son Evangelio Vivo que me impulsa a no quedarme parada. Gracias por haceros cercanas en la distancia, por vuestra oración constante aun sin conocernos.
Con cariño, Mª Ángeles.
Los EEEE para mí han sido un regalo. Llegaban en muy buen momento; parece que empiezo a estar más situada, pero a la vez aún estoy empezando muchas cosas: ¿Qué mejor momento/situación para pararme y dejarle a Él que me diga cómo quiere que viva mi año? Así, poco a poco, me paraba y sentía como revolución preciosa, cómo el Señor me decía: “Merce, déjame ser el Señor de tu vida”. Palabras que me sorprendían y parecían grandes, pero que me hacían enfocar mi vida, en lo cotidiano, para desde ese dejarle ser, aprender yo a VIVIR y SENTIR.  Merce

¡ENCAJAR Y SONREIR! Con estas palabras podría definir mi experiencia de los Ejercicios.
Han sido un poco difíciles, sabía que el Señor me decía “Mira que estoy a la puerta y llamo”, y con las ganas de querer encontrarme con Él no era capaz de abrirle la puerta. No era capaz de escucharle en medio de mis ruidos, hasta que finalmente desistí y lo dejé todo en sus manos, “Tú sabrás lo que quieres de mí aquí”.
Y sin apenas darme cuenta, cogió la llave, entró sigilosamente y se quedó a mi lado.
Me sentía como María Magdalena, que buscaba con deseo pero desolada, no lo veía y lo tenía delante.
Al regreso comprendí que lo que me estaba pidiendo era que supiera Encajar los ruidos que me quitan la paz y Sonriera ante ellos. Gracias por todas vuestras oraciones para que este encuentro se produjera.
Marta Fdez-Palacios.

Muchas gracias a todas las que os habéis estado acordando de nosotros en vuestras oraciones durante estos días de ejercicios. Para mí, la experiencia ha sido un gran regalo… ha sido un “dejarme en manos del Señor”, que mucha falta me hacía, y sentir como en mi debilidad Él se hace grande. Sobre todo me he sentido amada y arropada por Él, como los lirios. Aún me siguen resonando por dentro muchas frases que me he traído conmigo: “encaja y sonríe””sin miedo a hacer el tonto””esta agua da sed y esta sed, sacia””si te pones al sol, se pega”, Las bienaventuranzas… Me llevo la invitación a vivir desde la autenticidad, desde lo pequeño y a mirar con los ojos del corazón.  Lola
Después de la experiencia de Ejercicios Espirituales de jóvenes, me uno a su iniciativa de compartir con las comunidades algo de lo vivido. Sin duda ha sido un regalo la experiencia vivida, me brota el agradecimiento. Sí, el Señor ha estado presente en estos días en la vida de: Clara, Fernando, Claudia, Quique, Mª Ángeles, Lola, Merce, Marta, Ángela, Aurora, Conchi, Pilar, Rafa, Reyes, Lola O.  Ha sido un gozo el poder ser testigo de la presencia de un Dios que lo llena todo y lo invade todo. “Mira que estoy llamando a la puerta. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo.”(Ap. 3,20). Pues eso, he sido testigo de ese Dios que no se cansa de llamar a la vida de cada uno de nosotros, insiste, y cuando le abrimos la puerta: pasa, entra y permanece.
Para todas nosotras es una alegría profunda,  el compartir con estos jóvenes  la experiencia de  búsqueda sincera del Señor, cuidando y valorando la oración como espacio privilegiado de Encuentro. Ellos me recuerdan que mi tesoro, nuestro tesoro, mi Señor, nuestro Señor, es el mismo, que nos habita, merece la pena, nos impulsa y es una suerte compartirlo sintiéndonos Hijos y hermanos .
Muchas frases, llenas de experiencia de estos días que seguro resuenan en nosotras al haber vivido los ejercicios con J.M García Lomas, en algún momento: Dios está porque no puede no estar, ¡Encajando y sonriendo!, buscando desde el amor, iluminando los ojos del Corazón, viniste para estar conmigo, instintos evangélicos, el Dios de la paz, mi Señor, Contigo y como tú… Cada uno ha recogido la suya…
Deseo que nuestro vivir sea comunicar la Buena Noticia. ”He visto al Señor y me ha dicho esto…” Ese fue el testimonio de María y de los discípulos de Emaús después de encontrarse con Jesús resucitado, también hoy es invitación para este grupo, para cada uno de nosotros. Agradezco al Señor las oraciones y el acompañamiento cercano de cada una durante los Ejercicios. Beatriz Martín M

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